Un lugar en la mesa para jóvenes hispanos, africanos y asiáticos

La escuela étnico-racial presbiteriana en Texas prepara a líderes cristianos para todo el mundo

 por Paul Seebeck | Servicio Presbiteriano de Noticias

KINGSVILLE, Texas – El presidente de la Escuela Presbiteriana Panamericana, Doug Dalglish, recuerda el viaje que hizo en el 2016 al Seminario Teológico Presbiteriano de Austin, cuando experimentó de nuevo cómo la escuela, a la cual sirve, prepara a jóvenes líderes cristianos (9no a 12vo grado) para todo el mundo.

«Lo que sucedió fue que hubo una Conferencia de Líderes Hispanos cuando estuvimos allí», dijo, «y uno de los ex alumnos estaba predicando en ese evento».

Lo que fue impresionante para los estudiantes durante ese viaje fue ver a Jasiel Herández, compañero graduado de Pan Am, en su segundo año de seminario, preparándose para ser un ministro de la palabra y sacramento.

«Realmente me gustó esa experiencia», dijo Abigail Varela, estudiante de último año de Pan Am. «Desde ese viaje, he estado orando y preguntándole a Dios sobre mi futuro, tal vez voy a ser una misionera».

«Estudiar en Pan Am abrió muchas puertas para mi futuro», agregó otro estudiante de último año, David Angulo. «Estoy pensando si quiero ir al seminario después de la universidad, estudiar teología y tal vez llegar a ser pastor aquí o en mi país natal México».

Hernández, quien también es de México, dijo que ver a los actuales estudiantes de Pan Am le hizo recordar como la escuela lo formó. «Usted piensa que es sólo escuela secundaria, ¿verdad?, pero realmente te ayudan a construir una base sólida de fe, de amistad, de cuidar tus notas académicas, de otras personas y de tu familia también».

En el Seminario Teológico Presbiteriano de Austin, Hernández se reunió con su tío Lemuel García Arroyo, quien también fue alumno en la Escuela Presbiteriana Panamericana. Ambos fueron animados a estudiar en la escuela por su padre y su abuelo, Juan, quien todavía es pastor en la Iglesia Presbiteriana Nacional de México.

«Fue una alegría para mí y mi familia en México cuando Jasiel dijo que estaba discerniendo un llamado para el ministerio», dijo García Arroyo, quien hasta este año fue Director del Ex Alumnado y de Relaciones Eclesiásticas del Seminario de Austin.

«Lo que aprendí en la Escuela Panamericana Presbiteriana es que todo el mundo era hijo de Dios, que pertenecía, que yo era parte de algo más grande».

Garcia Arroyo, quien es el Director Asociado de Ministerios Étnico-Raciales y de las Mujeres de la Iglesia Presbiteriana, dijo que la experiencia de pertenecer lo inspira hasta el día de hoy en el ministerio. Es por eso que le conmueve hasta las lágrimas cada vez que canta o escucha uno de sus himnos favoritos, For Everyone Born.

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La composición del cuerpo estudiantil de la Escuela Presbiteriana Panamericana es más del 78% de hispanos, 10% de africanos, 10% de asiáticos y menos de 1% de otros grupos étnicos.

Para apoyar a las escuelas y colegios étnicos presbiterianos, done a la Ofrenda de Gozo de Navidad.

 


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