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De La Rosa redacta carta de preocupación para la Comisión Camino hacia Adelante

Urge al grupo participar en «una conversación más profunda e intencional» con la PMA

por Gregg Brekke | Servicio Presbiteriano de Noticias

Tony De La Rosa.

LOUISVILLE – Tony De La Rosa, Director Ejecutivo Interino de la Agencia Presbiteriana de Misión (PMA), emitió una carta abierta en la que se esbozaban sus preocupaciones referentes al énfasis temático y al trabajo continuo de la Comisión, especialmente en lo que se refiere a la PMA. De La Rosa dijo en un comunicado donde enfatizo en la carta que «no representa la posición oficial de la Agencia de Misión ni su Junta Directiva «y que escribió la carta en su capacidad individual como director interino de la PMA.

La carta nombra a la PMA como la rama de misión de la Asamblea General de la Iglesia Presbiteriana (EE.UU.), el rol y la definición de «servicios compartidos», el posible desmantelamiento de la PMA y el pedido de De La Rosa de una participación mayor entre la PMA y la comisión.

Al no reclamar ningún «interés personal en el resultado» del resultado de la Comisión debido a su partida estipulada como director ejecutivo interino a fines de noviembre del 2017, De La Rosa cuestionó los informes de la comisión con respecto a la falta de adaptación de las entidades nacionales de la IP a las necesidades del siglo XXI. Al declarar que la Asamblea General «determina precisamente para la PMA lo que la Iglesia necesita actualmente», De la Rosa señaló la adopción del plan de trabajo de la misión PMA por parte de la Asamblea General (2016) y la adición de otras tareas de misión, específicamente las relacionadas con la adopción de la Confesión De Belhar.

De La Rosa prosiguió al enfocar la atención de la comisión sobre los «servicios compartidos» como un «cierto defecto estructural percibido en las operaciones de la PMA». De La Rosa afirmó que existe confusión dentro de la comisión sobre el área específica de ministerio conocida como Servicios Compartidos y la «categoría más amplia de «servicios comunes», funciones tradicionalmente más administrativas que las corporaciones seculares sin fines de lucro reportan como gastos generales en el formulario 990 del IRS».

Él pregunto «¿cuál es el problema que esperan resolver?» De La Rosa advirtió a la Comisión «quisiera pedir a la comisión que deje esa vieja costumbre de tratar de abordar actuales conflictos impulsados por la personalidad de cada individuo mediante la imposición de soluciones estructurales que pueden durar años».

Al decir que se ha dado cuenta de que se está produciendo «una conversación informal sobre la posibilidad de romper las ramas programáticas de la PMA en unidades más pequeñas y autónomas conectadas a redes de apoyo congregacionales y del consejo medio», De la Rosa pidio a la comisión ver las funciones de la PMA trabajando como «muchas partes, pero parte de un cuerpo interdependiente», especialmente en lo que respecta a los roles de defensa, formación y esfuerzos teológicos en la iglesia en general.

La petición final de De La Rosa es de tener «una conversación más profunda e intencional» con los líderes y el personal de la Agencia Presbiteriana de Misión. Declaro que las encuestas por Internet de la Comisión y los foros de medios sociales «no son conversaciones intencionales con respecto a los temas de su labor», instó a la comisión a reunirse con el personal y el liderazgo de la PMA durante su reunión programada del 18 al 19 de septiembre en el Seminario Teológico Presbiteriano de Louisville.

«Observo que la Comisión en su deseo de llegar a la Iglesia en general, ha evitado asiduamente reunirse cerca del Centro Presbiteriano», dijo. «Aunque entiendo la intención positiva detrás de este movimiento, sin querer ha transmitido una voluntad de «hablar» pero no «hablar» con el liderazgo y el personal de la PMA, cuyos años de experiencia y conocimiento podrían darle información a su trabajo».

La carta de De La Rosa se entregó mientras la Comisión Camino hacia Adelante continúa trabajando en su informe de mitad de periodo, a recibirse entre su conferencia telefónica del 27 de junio y otra conferencia programada para agosto.

ACTUALIZACION 4:10 PM EDT: EL Rvdo. Mark Hostetter, moderador de la Comisión Camino hacia Adelante, envió un email a PNS esta tarde declarando «la comisión ha recibido la carta hoy y esta agradecida con la perspectiva de Tony y tomara sus comentarios en cuenta».

A continuación, la carta completa.

 

 

15 de junio del 2017

 

VIA EMAIL 

Comisión Camino hacia Adelante

 

Rvdo. Mark Hostetter, Presidente

Rvda. Eileen Lindner, Vice-presidenta

Rvda. Eliana Maxim, Vice-presidenta

Anciano Samuel Bonner

Anciana Julie Cox

Rvda. Sara Dingman

Anciano Mathew Eardley

Rvdo. Cliff Lyda

Rvdo. Adan Mairena

Anciana Patricia Rarumangkay

Anciana Jo Stewart

Anciana Emily Marie Williams

Re:      Carta para la Comisión Camino hacia adelante

Estimados amigos:

Que la gracia y la paz este con ustedes en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Le escribo para ofrecer mis opiniones y preocupaciones sobre el proceso y las propuestas potenciales de su comisión, que se encuentran bajo su consideración. Lo hago personalmente como Director Ejecutivo Interino de la Agencia Presbiteriana de Misión (PMA), basándome en mis observaciones del trabajo realizado aquí desde mi llegada en diciembre de 2015. Ninguno de mis comentarios debe ser leído como declaraciones oficiales de la PMA o su junta directiva.

El enfoque de este documento se centra en cuatro áreas:

  • PMA como rama de misión de la Asamblea General
  • El rol de servicios compartidos
  • El posible desmantelamiento de la Misión Presbiteriana
  • Pedir una conversación profunda e intencional

Como líder interino de la PMA, cuyo periodo de servicio culminará a finales de noviembre de este año, declaro que tengo un interés personal en el resultado de las determinaciones y acciones de su comisión con respecto a la futura estructura de nuestras otras oficinas nacionales como miembro que soy de la Iglesia Presbiteriana (EE. UU.), comprometido a ver con fidelidad e integridad la misión de servicio a Jesucristo. En este espíritu, ofrezco mis opiniones a continuación. 

Asuntos fundacionales: cumplir con las necesidades de la Iglesia actual

Un mantra persistente que gobierna gran parte de las deliberaciones de la comisión hasta la fecha ha sido que las estructuras eclesiásticas nacionales están, de alguna manera, fallando para satisfacer las necesidades de toda la denominación. Por ejemplo, la noticia del dialogo en la reunión de la comisión en marzo del 2017 declaro lo siguiente: «Estamos trabajando con un modelo de mediados del siglo XX, que no cubre las necesidades de la iglesia que nos hemos convertido. No ha habido suficientes cambios adaptativos en nuestra iglesia para satisfacer las necesidades de la iglesia en la que nos hemos convertido».

No cuestiono que la Iglesia del siglo XXI haya pasado y siga pasando por cambios considerables. Las congregaciones cristianas de todas las denominaciones en los Estados Unidos están enfrentando grandes cambios demográficos, incluyendo cambios en la identificación étnica, social y religiosa. Estos desafíos son reales. Como denominación que busca responder a las necesidades de todo el pueblo de Dios, necesitamos traer nuestra creatividad y nuestra energía para enfrentar estas necesidades cambiantes.

Obviamente, las agencias nacionales de la Iglesia Presbiteriana no son la causa de estos grandes cambios sociales, pero tampoco las agencias nacionales son las únicas responsables de abordarlas. A medida que las congregaciones experimentan disminuciones en la membresía activa y en los ingresos financieros, toda persona que profesa fidelidad tanto a Cristo como a toda la comunidad cristiana debe comprometerse a enfrentar los impactos aparentemente negativos de los cambios sociodemográficos más grandes con los que nos enfrentamos. La responsabilidad de este esfuerzo incumbe a todas las personas cristianas fieles, no sólo a las agencias de la iglesia.

Como rama de la misión de la Asamblea General de la IP (EE.UU.), la PMA tiene la responsabilidad y el privilegio de responder a las necesidades de la iglesia expresadas a través de la voz del principal cuerpo legislativo de nuestra denominación. No rechazamos ni rechazaremos las directrices de la Asamblea General en deferencia hacia otras partes interesadas afectadas. La 222a Asamblea General (2016) adoptó nuestro actual Plan de Trabajo de Misión, y reconoció expresamente nuestro papel de «ser fieles mayordomos de las bendiciones de Dios centrándonos solamente en lo que la Iglesia necesita de la iglesia nacional actualmente, utilizando los recursos únicos de la Agencia Presbiteriana de Misión» (énfasis añadido). La Asamblea nos dirigió entonces a desarrollar una amplia gama de esfuerzos misioneros, con la mayoría de sus acciones dirigiéndonos a emprender iniciativas de justicia racial que nos llamaron a vivir la visión de la más reciente declaración de fe de la denominación, la Confesión de Belhar. Es la Asamblea la que determina precisamente para la PMA lo que la Iglesia necesita hoy y cada dos años, como agencia, somos instruidos sobre estas necesidades y, en consecuencia, estamos dirigidos a responder.

El principal árbitro de lo que la Iglesia necesita hoy en día es la Asamblea General, como el más alto cuerpo legislativo y representativo de la denominación. Si la comisión cree que la PMA necesita tomar la dirección de alguna otra organización, entonces esa es una discusión constitucional más amplia que requeriría un gran compromiso y discusión de toda la iglesia. Me gustaría que la comisión encabece estos esfuerzos. (Véase, e.g., Libro de Orden G-3.0501.)

El enfoque de Camino hacia Adelante en «servicios compartidos»

Otro elemento persistente de las deliberaciones de la comisión hasta la fecha ha sido un grado extraordinario de enfoque en los «servicios compartidos» de la Agencia Presbiteriana de Misión. Aunque los miembros de la comisión confunden precisamente lo que significa el término «servicios compartidos», la comisión está determinada en abordar cierto defecto estructural percibido en las operaciones de la PMA al transferir, abandonar o reconfigurar sustancialmente los «servicios compartidos» de la PMA, cualesquiera que sean. El término Servicios Compartidos se refiere a un área de ministerio específico dentro del Centro Presbiteriano. El uso general de este término por parte de la comisión sólo ha servido para confundir y agravar aún más a una organización ya preocupada.

Parte de la confusión surge del extraño grado de falta de compromiso de la comisión con el personal del Centro Presbiteriano en general, y con el liderazgo superior de la PMA en particular, que podría haber proporcionado antecedentes útiles sobre la estructura interna y el funcionamiento de la PMA en relación con otras organizaciones eclesiásticas. Los Servicios Compartidos de la PMA está compuesta de funciones administrativas bajo la tutela de la Oficina del Director Ejecutivo Adjunto/Director Financiero, como se nombra a continuación:

  • Servicios de Finanzas & Contabilidad
  • Tecnología Informática
  • Servicios para el edificio del Centro Presbiteriano
  • Centro de imprenta/correo
  • Servicio Presbiteriano de Distribución /Hubbard Press

A juzgar por los informes sobre las deliberaciones de la comisión hasta la fecha, no creo que estos cinco servicios administrativos sean el único enfoque de las preocupaciones manifestadas.

Tal vez lo que se quiere hacer es una categoría más amplia de «servicios comunes» de la PMA, funciones tradicionalmente más administrativas. La aplicación de esta norma abarcaría otros ámbitos de la administración, la mayoría de los cuales dependen en última instancia de la Oficina del Director Ejecutivo:

  • Administración de Política y Soporte a la Junta Directiva
  • Recursos Humanos
  • Auditoria Interna
  • Servicios Legales
  • Servicios de Investigación
  • Gestión de Riesgos

Tomados colectivamente, estos «servicios comunes» son accedidos rutinariamente por los constituyentes presbiterianos, tanto dentro del Centro Presbiteriano como en toda la denominación.

Cada vez más, otras dos amplias áreas de funciones corporativas están prestando servicios por a los constituyentes presbiterianos. El Departamento de Comunicaciones de la PMA supervisa la producción y publicación de material promocional sobre todos los aspectos del testimonio misional Presbiteriano, incluyendo aquellos hechos en asociación con los concilios medios y las congregaciones. Además, el ministerio de Misión y Apoyo de la Misión de PMA está expresamente encargado de trabajar con los concilios medios y congregaciones, dando acceso tanto a recursos como oportunidades para participar en el servicio y apoyo de la misión.

Al parecer, algunos miembros de la comisión (y tal vez algunas partes presbiterianas que hablan excesivamente) piensan que mantener la configuración actual de los servicios administrativos y de los programas de la PMA de alguna manera otorga privilegios a la primera ya mencionada o necesariamente perjudica a la última. El apóstol Pablo advirtió contra este tipo de división al abordar las tensiones organizacionales dentro de la iglesia de Corinto. En I Corintios 12:14-18, Pablo declaro,

14El cuerpo no está formado por una sola parte, sino por muchas. 15 Si al pie se le ocurriera decir: «Yo no soy del cuerpo, porque no soy mano», todos sabemos que no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. 16 Y si la oreja dijera: «Como yo no soy ojo, no soy del cuerpo», de todos modos seguiría siendo parte del cuerpo. 17 Si todo el cuerpo fuera ojo, no podríamos oír. Y si todo el cuerpo fuera oído, no podríamos oler. 18 Pero Dios puso cada parte del cuerpo en donde quiso ponerla.

Para la PMA, la falta de aceptación de las tensiones necesarias entre las funciones administrativas y programáticas desventaja a ambas áreas de ministerio. Tenga en cuenta que intencionalmente aplico el término «ministerio» a ambas áreas debido a nuestra comprensión Reformada de la autoridad y liderazgo de la iglesia. Como se declara en la Confesión de1967 (¶9.40):

De este modo, la iglesia organiza su vida institucional con una constitución, un gobierno, oficiales, finanzas y reglas administrativas. Estos son instrumentos de misión, y no fines en sí mismos. Al evangelio se le ha servido a través de distintas formas de gobierno, pero ninguna puede reclamar validez exclusiva. Una forma presbiteriana de gobierno reconoce que todos los miembros comparten la responsabilidad del ministerio, y mantiene la relación orgánica de todas las congregaciones en la iglesia. Trata de proteger a la iglesia de la explotación de poderes y ambiciones eclesiásticos o seculares. Toda forma de organización de la iglesia debe estar abierta a las reformas que sean necesarias para convertirla en un instrumento más efectivo de la misión de reconciliación.

Como pueblo presbiteriano, también reconocemos fácilmente que «los consejos pueden equivocarse» y que ninguna forma específica de organización corporativa sirve a Dios y a la Iglesia perfectamente. Adoptamos cambios que realmente servirían a toda la Iglesia, especialmente durante un tiempo de grandes cambios sociales ya descritos anteriormente. Sin embargo, quisiera pedir a la comisión que deje esa vieja costumbre de tratar de abordar actuales conflictos impulsados por la personalidad de cada individuo mediante la imposición de soluciones estructurales que pueden durar años y engendren un mayor grado de impacto colateral adverso, en comparación a un compromiso directo donde las personas pudieran resolver más fácilmente. Sería beneficioso para todos nosotros si la comisión identificara y articulara claramente el problema específico que trata de abordar. En una palabra: ¿Cuál es el problema que usted espera resolver, y cómo la iglesia del siglo XXI será mejor servida por una solución aparente?

Sin embargo, si la comisión determina que la reconfiguración de algunos de los servicios administrativos enumerados beneficiaría de algún modo a la Iglesia en el futuro, sería útil identificar exactamente qué servicios deben ser objeto de tal reconfiguración o desvinculación de la misión presbiteriana. La comisión debería considerar que todos los servicios administrativos enumerados requerirían recursos financieros para continuar y que cualquier entidad encargada de llevar a cabo estas funciones debería ser informada del importe exacto del compromiso financiero que las responsabilidades transferidas pueden acarrear.

El desmantelamiento de Misión Presbiteriana

Aunque los miembros de la comisión han sido muy circunspectos en sus declaraciones públicas sobre las medidas que se tomarían después de un cambio de responsabilidades administrativas, he sido informado de que hay conversaciones informales sobre la posibilidad de dividir las ramas programáticas de la PMA en más pequeñas unidades autónomas conectadas a las redes de apoyo congregacionales y de concilios medios. La justificación aparente de esta ruptura es fomentar mayores «eficiencias» dentro de la programación de la misión de la Iglesia, conectando a los grupos de apoyo más estrechamente con las áreas individuales del ministerio que les interesan. Varios de los actuales programas de la PMA probablemente sobrevivirán tal ruptura, dado su acceso a tales fuentes financieras dadas para su soporte. Entre éstos están, actualmente:

  • Publicaciones de Ministerios Congregacionales
  • Programa Presbiteriano de Asistencia en Desastres
  • Misión Mundial
  • 1001 Nuevas Comunidades de Adoración

Dado que tal desintegración implicaría el abandono de la donación compartida de la Misión, los programas que dependen única o principalmente de la financiación sin restricciones proporcionada mediante el apoyo de la Misión Compartida dejarían de existir incluyendo:

  • Ministerios étnico-raciales y de las mujeres
  • La mayoría de los ministerios de Teología, Formación y Evangelismo
  • Ministerio Presbiteriano en las Naciones Unidas

Otros programas de promoción y de servicio también podrían ponerse en riesgo, dependiendo de si las Ofrendas Especiales seguirían recibiendo y serian administradas bajo este modo desestructurado de participar en la misión nacional.

De nuevo, ninguno de estos ministerios en riesgo se desarrolló en un vacío. Aquí de nuevo, somos muchas partes, pero parte de un cuerpo interdependiente. La Misión Mundial se basa en los esfuerzos de promoción en las Naciones Unidas. El mayor constituyente de 1001 Comunidades de Adoración son las comunidades étnico- raciales. Estos son programas creados por los mandatos de la Asamblea General pasadas y las directivas presentes a la PMA como su rama de esa misión. La comisión tendría que asesorar tanto a la Asamblea como a la Iglesia en general sobre cómo las futuras directivas de misión se implementarían en un ambiente tan deconstruido si la comisión contempla el desmantelamiento total de Misión Presbiteriana nacional tal como la conocemos hoy.

El pedido de una conversación profunda e intencional

Muchos de los puntos planteados en esta carta no son nuevos ni sorprender a los miembros de la comisión. Los he compartido informalmente en el pasado, tanto con miembros de la Comisión como con líderes de la PMA. Se los recuerdo ahora en esta carta con el deseo de que se vea que mis perspectivas son comunicadas formalmente y para que sean consideradas seriamente a medida que la Comisión procede en su labor en los meses venideros antes de la presentación de su informe a la 223ª Asamblea General. Si he omitido algo de lo que la Comisión está considerando, acojo con satisfacción la oportunidad de ser corregida en las conversaciones intencionales con la comisión.

Como señalé anteriormente, creo que una de las principales áreas que carecen de la voluntad de la comisión de aportar ampliamente información sobre su labor ha sido del mismo objeto de su examinación: los dirigentes y el personal de la propia Agencia Presbiteriana de Misión. Observo que la Comisión en su deseo de llegar a la Iglesia en general, ha evitado asiduamente reunirse cerca del Centro Presbiteriano. Aunque entiendo la intención positiva detrás de esta medida, sin querer ha transmitido una voluntad de «hablar» pero no «hablar» con el liderazgo y el personal de la PMA, cuyos años de experiencia y conocimiento podrían darle más información a su labor.

Por lo tanto, invito a su comisión a remediar este percibido desaire al asistir un día, sólo uno, de su reunión prevista en el Seminario Teológico Presbiteriano de Louisville en septiembre para reunirse en el Centro Presbiteriano para que el personal afectado pueda observar y comunicar sus perspectivas e inquietudes directamente.

Las anteriores convocatorias para el diálogo se han realizado exclusivamente en el contexto de amplios foros públicos, como las plataformas de medios sociales y las encuestas denominacionales. Mientras que éstos pueden ser perspicaces para proveer información externa, éstos no son conversaciones intencionales con relación a los temas de su trabajo. Pienso que una visita para consultar con los santos extremadamente laboriosos que trabajan día y noche para servir a Cristo en el Centro Presbiteriano les honraría y le daría mayor credibilidad a su difícil trabajo venidero. Estaré feliz de ayudarles en la programación de tal visita. Espero con ansias el cumplimiento de la promesa de comprometer a la PMA en una conversación directa e intencional.

En conclusión, pido a la comisión:

  • Participar en una conversación intencional más profunda con el liderazgo y el personal de PMA en Louisville para abordar cada uno de los puntos sustanciales planteados en esta carta, sobre todo:
    • ¿Dónde está fallando la PMA en satisfacer las necesidades de la Iglesia expresadas por la Asamblea General?
    • Aclarar la definición y disposición propuesta de «servicios compartidos».
    • Afirmar o rechazar cualquier plan para efectuar el desmantelamiento definitivo de la Misión Presbiteriana.

En la sincera y ferviente esperanza de que he generado más luz que calor en esta extensa carta, permanezco su hermano en Cristo,

Tony De La Rosa, Director Ejecutivo Interino

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