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Lucha por una vida abundante

Una carta de Jed Koball y Jenny Valles, compañeros de misión que sirven en Perú

Otoño del 2023

Write to Jed Koball
Write to Jenny Koball

Personas individualesDone en línea a E132192 en honor al ministerio de Jed y Jenny Koball

Congregations: Give to D500115 in honor of Jed and Jenny Koball’s ministry

Se pide a las iglesias que envíen donaciones a través del sitio de recepción normal de su congregación (este suele ser su presbiterio)

 


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El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. –Juan 10:10

“¡El mar no se vende! El mar se defiende!” (¡El mar no está en venta! ¡Hay que defender el mar!).

A orillas de Ventanilla, a pocos minutos al norte de Lima, en la región del Callao, María Chirinos dirige a sus colegas activistas comunitarios en un cántico para expresar su consternación por los crecientes riesgos para la salud humana y medioambiental en sus vecindarios.

Maria Chirinos (de negro, sosteniendo el cartel blanco) junto a sus compañeros de la Plataforma Regional del Callao por la Salud Humana y Ambiental mientras exigen que REPSOL se responsabilice de los vertidos de petróleo que contaminan la orilla del mar.

En enero del 2022, dos derrames de petróleo de una refinería propiedad de la empresa transnacional REPSOL contaminaron las playas del Callao. Los efectos inmediatos se dejaron sentir cuando el petróleo llegó a la costa, ennegreciendo las arenas y atrapando a la fauna. Se produjo una limpieza superficial, pero el petróleo más denso aún reposa en el lecho marino, envenenando las aguas y afectando a los ecosistemas, la vida comunitaria y los medios de subsistencia. Muchas de las personas que viven a orillas del Callao son pescadores y han huido de la zona en busca de nuevos mares para pescar o nuevos medios para alimentar a sus familias. Algunas se han quedado, a sabiendas de los riesgos para su propia salud, así como para las personas que consumen sus capturas de pescado.

Sin embargo, los derrames de petróleo no son los únicos problemas que afectan a la salud humana y medioambiental en el Callao. A pocos kilómetros tierra adentro, en el corazón de la zona industrial de esta ciudad portuaria, los contenedores de almacenamiento filtran toxinas de los minerales extraídos en los Andes y a la espera de ser enviados a todo el mundo; las empresas químicas y farmacéuticas vierten sus residuos en el río Chillón (uno de los tres principales ríos que alimentan el área metropolitana de Lima); la producción de baterías emite toxinas al aire que se ha demostrado que generan niveles excesivos de plomo en el alumnado de las escuelas primarias cercanas; y, la minería de rocas utilizadas en el asfalto y el cemento carcome importantes reservas naturales y ecosistemas costeros únicos.

En el 2021 María acudió a la Red Uniendo Manos Perú (RUMP), nuestro aliado global, y pidió ayuda para organizar a su comunidad en aras de la defensa de la salud humana y medioambiental. Esta labor ha estado en el centro de la misión de la RUMP desde hace más de 20 años. Enraizada en la esperanza de vida abundante de Jesús para todas las personas e informada por las espiritualidades indígenas andinas reflejadas en el concepto moderno de Buen Vivir (“buen vivir” o “vida abundante”), la búsqueda de la salud humana y medioambiental valora la justicia dentro de la sociedad y el equilibrio con el entorno natural. De este modo, la vida abundante que Dios quiere para nosotros no se basa en la adquisición de riquezas o en el desarrollo del mundo, sino en las relaciones equitativas entre los pueblos y en la armonía con toda la naturaleza. Sin aire, tierra y agua limpios, no podemos vivir en paz; y sin justicia en la sociedad, estamos condenados a destruir el único hogar común que compartimos.

Se ha demostrado que el alumnado que asiste a una escuela primaria del Callao (edificio azul claro), adyacente a una fábrica de baterías y a un almacén de minerales tóxicos, presentan niveles de plomo en la sangre que superan los niveles establecidos por la Organización Mundial de la Salud.

Para la RUMP, la búsqueda de vida abundante comenzó en la localidad andina de La Oroya, conocida como uno de los cinco lugares más contaminados del mundo debido a las emisiones tóxicas de una fundición metalúrgica que en su día fue propiedad de una empresa estadounidense. En La Oroya se demostró que el 98.6% de la población infantil presentaba niveles de plomo en sangre muy superiores a los umbrales establecidos por la Organización Mundial de la Salud. A pesar de tan evidentes indicadores de crisis generacional, en el pueblo existía una violenta tensión sobre qué hacer: ¿apoyar a la empresa y su promesa de prosperidad o, oponerse a la empresa y, junto con las madres y los hijos, buscarse la vida?

La Red Uniendo Manos Perú eligió la vida.

Finalmente, la fundición cerró en el 2009 cuando se declaró en quiebra tras años en los que nuestro aliado y los líderes de la comunidad abogaron por el cumplimiento de la normativa medioambiental, pero ese no fue el final de la historia, ya que las toxinas que emitió durante décadas seguían residiendo en los suelos. Así pues, el trabajo se centró en la defensa de la atención sanitaria especializada para los residentes de La Oroya, la rehabilitación de los suelos y el establecimiento y la aplicación de normativas para garantizar que no se volviera a producir una contaminación de este tipo. En el 2012, el RUMP redactó y consiguió que se aprobara una ley regional para la Salud Humana y Ambiental de las Comunidades Afectadas por Metales Tóxicos. Y, sin embargo, en el 2017 quedó claro que esta ley regional no podría aplicarse sin cambios en la legislación nacional.

Durante más de 20 años, la Red Uniendo Manos Perú acompañó y organizó a familias de La Oroya, Perú, en defensa de su derecho a un medio ambiente limpio y a una atención sanitaria especializada frente a una fundición de metales que dejó al pueblo considerado uno de los cinco lugares más contaminados del mundo.

Reconociendo las limitaciones de su influencia a nivel nacional, la RUMP se dirigió a otras regiones del país también afectadas por la contaminación por metales tóxicos de la industria minera. Con el apoyo de otras organizaciones y aliados de la sociedad civil, ayudaron a organizar la Plataforma Nacional para los Pueblos Afectados por Metales Tóxicos y Metaloides, que hoy representa a 17 regiones del país (y 11 millones de personas, un tercio de la población del Perú) que se han determinado en riesgo de contaminación por metales tóxicos, en gran parte debido a la minería, el petróleo y otras actividades extractivas. Tomando como modelo la ley regional redactada por la RUMP, redactaron conjuntamente una Ley Nacional Especializada de Salud Humana y Medioambiental. Esta ley se aprobó en el 2021 y ordena que cada región del país diseñe protocolos y prácticas sanitarias y medioambientales para satisfacer las demandas únicas de contaminación por metales tóxicos en sus respectivas localidades.

La lucha hoy es conseguir que esta ley nacional se aplique en cada región del país. Con el pueblo de La Oroya bien organizado en este esfuerzo, la RUMP ha aceptado la invitación de María Chirinos y sus compañeros líderes comunitarios que conforman la recién creada Plataforma Regional del Callao por la Salud Humana y Ambiental. Para ello es fundamental fomentar la solidaridad, no sólo en el Callao, sino en todo Perú y en todo el mundo. Los poderes de muerte y destrucción que operan en Perú son de naturaleza global y, por tanto, exigen una proclamación global en favor de la vida. A lo largo de los años, ustedes han acompañado y apoyado gentilmente al pueblo de La Oroya, y ahora, con enorme gratitud, les invito a caminar con nosotros en el Callao. ¡Su voz, su presencia, su generosidad y su valor son inestimables en esta lucha por la vida abundante!

En solidaridad (y en nombre de Jenny),

Jed


Por favor, lea este importante mensaje del Directora de Misión Mundial, Rvda. Mienda Uriarte

Y dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre; reciban el reino que está preparado para ustedes desde que Dios hizo el mundo. 35 Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero, y me dieron alojamiento. 36 Estuve sin ropa, y ustedes me la dieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a verme”. Mateo 25:34-36

Estimadas amistades,

¡Grandes cosas están sucediendo en Misión Mundial! Como saben por las cartas que han estado recibiendo, nuestras personas colaboradoras misioneras están a la vanguardia para mostrarnos cómo es Mateo 25 en Estados Unidos y en el resto del mundo. Abordan cuestiones relacionadas con la erradicación de la pobreza sistémica, el fomento de la vitalidad de las congregaciones y el desmantelamiento del racismo estructural. Junto con nuestros aliados, las personas cooperantes misioneras están comprometidas en ministerios que transforman vidas en 80 países de todo el mundo. Aquí hay unos pocos ejemplos:

Como consultor de educación en la República Democrática del Congo, José Jones ayuda al departamento de educación de la Comunidad Presbiteriana de Kinshasa (CPK) en el desarrollo, implementación y evaluación de planes estratégicos para fortalecer los programas de educación primaria y secundaria de la iglesia para más de 350 escuelas.

Con sede en Manila, la Rvda. Cathy Chang trabaja en estrecha colaboración con la Iglesia Unida de Cristo en Filipinas (UCCP) y otros aliados en el ministerio para involucrar a programas y redes de toda Asia que abogan por las personas vulnerables a la migración forzada y la trata de seres humanos.

Nadia Ayoub trabaja junto a nuestros aliados griegos, fieles a la llamada bíblica de acoger al extranjero. Nadia trabaja en Perichoresis, un ministerio de la Iglesia Evangélica de Grecia que proporciona alojamiento y ayuda a personas refugiadas, la mayoría procedentes de países de habla árabe.

Joseph Russ refuerza y apoya una red de aliados que trabajan en El Salvador, Guatemala y Honduras para abordar los problemas de la migración en el Triángulo Norte. Basándose en las necesidades que identifican las personas sobre el terreno, Joseph capacita a las congregaciones estadounidenses para que participen en actividades de incidencia política relacionadas con Centroamérica y la reforma migratoria.

Rvdos/as. Doctores/as. Noah Park y Esther Shin son profesores en el Seminario Teológico Evangélico de El Cairo (ETSC). El alumnado graduado del ETSC trabaja para revitalizar los ministerios congregacionales en Egipto y colabora con ministerios de refugiados y paz en diversos países de Oriente Medio.

¡Por favor, considere la posibilidad de hacer un regalo extra este año para apoyar a nuestros colaboradores en la misión mientras caminan junto a nuestros aliados y ayudan a dar forma a un mundo más vivificante, equitativo y esperanzador!

En oración,

Rvda. Mienda Uriarte, Director de Misión Mundial
Agencia Presbiteriana de Misión
Iglesia Presbiteriana (EE. UU.)

Para donar en línea, visite https://bit.ly/23MC-YE.

Las donaciones honoríficas pueden hacerse marcando la casilla y escribiendo el nombre del colaborador en la misión en el campo de comentarios en línea.


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