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Naturaleza y Desarrollo: La Historia del Presbiterio Central de Colombia

El ministerio presbiteriano en este país sudamericano se remonta a la década de 1850

Por: Robyn Davis Sekula, Fundación presbiteriana | Especial para el Servicio de Noticias Presbiterianas


Dennis Smith habla con un grupo en el Centro de Desarrollo Integral “Nueva Vida” en Bogotá, Colombia. (Foto por Robyn Davis Sekula)

Nota de la editora: Esta es la primera de una serie de tres historias sobre el trabajo de la Iglesia Presbiteriana de Colombia (IPC) y las formas en que la IP (EE. UU.), particularmente la oficina de Misión Presbiteriana Mundial, se asocia con la IPC en ese trabajo. Esta historia se concentra en el Presbiterio Central, con sede en Bogotá.

Hace más de 160 años, los Presbiterianos establecieron sus primeras iglesias en Colombia. Todos estos años después, la Iglesia Presbiteriana de Colombia todavía está haciendo un trabajo importante e impactante.

Los líderes de la Fundación Presbiteriana visitaron recientemente Colombia para comprender mejor el país, su historia de violencia y conflicto, y qué apoyo es necesario hoy mientras la IP (EE. UU.) continúa trabajando con este valioso socio en la misión de Dios. La IPC tiene tres presbiterios, y la Fundación visitó cada uno.

La Misión Mundial Presbiteriana tiene dos trabajadores en misión sirviendo en Colombia, ambos viviendo en Barranquilla, en la costa norte de Colombia: la Rvda. Sarah Henken, que se dedica a la paz y la reconciliación con la IPC, y el Rvdo. Dr. César Carhuachín, que enseña en Corporación Universitaria Reformada (CUR). Sarah también coordina la oficina para el programa de Jóvenes Adultos Voluntarios (conocidos como YAV por sus siglas en inglés) en Colombia. Dos nuevos YAV llegaron a Colombia a fines de agosto para comenzar un año de servicio con los ministerios de la IPC.

Dennis Smith, el enlace regional de Misión Mundial para América del Sur, viajó con el grupo y sirvió como intérprete durante todo el viaje, aportando claridad lingüística y contexto colombiano a las visitas. Tanto Dennis Smith como Maribel Pérez, su esposa, son trabajadores en misión de la IP (EE. UU.) con sede en Argentina.

“Los líderes actuales del Presbiterio Central cuidan con dedicación y visión el legado presbiteriano en Colombia,” dice Henken. “El Colegio Americano de Bogotá y otros ministerios del presbiterio continuarán alimentando a las nuevas generaciones para que sean ciudadanos comprometidos, creando un futuro más positivo para Colombia y el mundo.”

Esfuerzos educativos

El Presbiterio Central (que incluye a Bogotá) enfoca en gran medida su trabajo por la paz y la reconciliación en niños y adolescentes. El Presbiterio opera una escuela con 2,300 estudiantes en Bogotá llamada el Colegio Americano. La escuela atiende a estudiantes desde preescolar hasta secundaria. Esa escuela acaba de celebrar su 150mo aniversario.

Si bien la escuela en sí es Presbiteriana, la mayoría de los que asisten no lo son, dice el Rvdo. Dayro Aranzalez, Secretario Ejecutivo del Presbiterio Central. Durante generaciones, esta escuela ha proporcionado un modelo de pluralismo y excelencia académica a la sociedad colombiana. Hoy, los estudiantes tienden a ser católicos o miembros de una de las iglesias no-denominacionales en Bogotá. Sin embargo, los valores Presbiterianos se enseñan y modelan en la escuela, enfocándose en la excelencia académica y promoviendo los valores de la paz, reconciliación y mayordomía ambiental.

“Hemos sentido la presencia de Dios en este trabajo,” dice la Rvda. Martha Muñoz, capellana del Colegio Americano que acaba de celebrar su 150mo aniversario. (Lea más sobre la escuela aquí.)

La mayordomía ambiental es importante en el Colegio Americano, dice Aranzalez. Los paneles solares instalados recientemente en la escuela han reducido los costos de energía. La Fundación Presbiteriana pagó una auditoría energética del campus, realizada por Colby May de LIT Consulting. May todavía está trabajando con el Presbiterio y la escuela en su implementación.

Trabajo de sanidad con los adolescents

Un nuevo esfuerzo con un gran impacto es el Centro de Desarrollo Integral “Nueva Vida.” El Centro atiende a casi 400 niños y jóvenes en tres vecindarios: Kennedy, Bosa y Soacha. (Vea un video sobre el Centro aquí).

El Centro comenzó en 2002 para ofrecer formación espiritual, salud física, desarrollo cognitivo y desarrollo socioemocional. Los representantes del centro, incluyendo jóvenes que son ex alumnos del programa, visitan el hogar de cada familia para ver si necesitan ayuda y para asegurarse de que los padres entiendan la naturaleza de los programas y apoyen el buen trabajo que los jóvenes están haciendo en el Centro.

La ex participante Linda Álvarez asistió a programas en el Centro durante nueve años. “No es ningún secreto que los niños y los jóvenes del centro viven rodeados de grandes problemas como la drogadicción, la actividad de pandillas y la prostitución,” dice en un video sobre el Centro. “El Centro Nueva Vida ha sido el lugar que nos ha ayudado a salir de estos problemas. Si no fuera por el Centro Nueva Vida, en este momento de mi vida podría ser una madre de tres hijos para cuidar o podría estar involucrado en drogas y prostitución.”

El Centro ha sido financiado por una asociación entre el Presbiterio y Compasión International; Compasión International se retira de Bogotá y se necesita una nueva fuente de financiamiento para el proyecto, dice Aranzalez.

Un milagro en la cima de la montaña


La vista desde el campamento operado por el Presbiterio Central. El campamento está diseñado para ayudar a los jóvenes urbanos en Bogotá a conectarse con la naturaleza y experimentar la paz. (Foto por Robyn Davis Sekula)

Dos horas fuera de Bogotá en la cima panorámica de una montaña, el Presbiterio Central tiene un campamento diseñado para ayudar a los jóvenes de la cuidad de Bogotá a conectarse con la naturaleza y experimentar la paz. Esto ha sido un objetivo activo para el Presbiterio durante varios años.

El Presbiterio había sido dueño de un rancho, con el sueño de convertirlo en un campamento de la iglesia, pero el liderazgo anterior lo vendió. El liderato actual se quedó buscando otro lugar para conectar a los niños y adolescentes con la naturaleza, dice el Rvdo. Javier Rodríguez, Moderador del Presbiterio Central. Él vive en el campamento.

El buscó durante meses, pasando por tierra que era demasiado cara o tenía edificios en ella que tendrían que ser demolidos. Finalmente, encontraron una propiedad que el propietario necesitaba vender rápidamente y, por lo tanto, aceptaron un pago muy por debajo del valor de mercado.

Y nació un campamento.

“Estábamos buscando transformar la vida de los niños,” dice Muñoz. “Queríamos que vieran cómo era ser parte del entorno natural.”


El Presbiterio Central tiene un campamento diseñado para ayudar a los jóvenes urbanos en Bogotá a conectarse con la naturaleza y experimentar la paz. El campamento es todo orgánico y cuenta con paneles solares. (Foto por Robyn Davis Sekula)

Con ese fin, los paneles solares ayudan a ahorrar costos de energía y reducir la mano de obra. La energía solar se usa para hacer funcionar una cerca eléctrica para evitar que los animales deambulen y para operar un sistema de aireación para un estanque de peces que cultiva pescado fresco para el consumo.

El campamento es totalmente orgánico y funciona como laboratorio para estudiantes y como modelo para las granjas alrededor. Muchos de los jóvenes nunca han visto un cielo nocturno oscuro; un telescopio les ayuda a tener una mejor vista del universo de lo que probablemente hayan tenido en cualquier otro lugar.

Un desafiante recorrido de obstáculos diseñado para equipos invita a los jóvenes a trabajar juntos, enseñando liderazgo y habilidades de trabajo en equipo. “Cuando terminan están cubiertos de barro de pies a cabeza, y les encanta,” dice Rodríguez.

Obviamente es uno de sus logros más significativos, y uno que él sabe marca la diferencia en la vida de los niños y jóvenes que visitan.

Rodríguez sonríe, apreciando, tomando el sol y haciendo una pausa por un momento. “Si tuviera que describir este lugar en un par de palabras, lo describiría como un milagro,” dice Rodríguez.

Robyn Davis Sekula es Vicepresidenta de Comunicaciones y Mercadeo en la Fundación Presbiteriana. Puede comunicarse con ella al (502) 569-5101 o robyn.sekula@presbyterianfoundation.org.

 


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