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Delegación del Programa Presbiteriano de Asistencia en Desastres viaja a Puerto Rico

Grupo adora y cumple con las iglesias locales

por Rick Jones | Servicio Presbiteriano de Noticias

Servicio de adoración en la Iglesia Presbiteriana Monteflores cerca de San Juan. (Foto por Rick Jones)

SAN JUAN, Puerto Rico — Los ánimos se levantaron cuando el servicio comenzó el domingo en Iglesia Presbiteriana Monteflores, cerca del centro de San Juan. La gente fue cálida y acogedora con la delegación del Programa Presbiteriano de Asistencia en Desastres (PDA por sus siglas en inglés) que había llegado a adorar y ser parte de la comunión. No había electricidad, pero eso no impidió que la congregación levantara su voz en medio de una ligera brisa y breves aguaceros.

Si no fuera por la interrupción de la electricidad y las cajas de mercancías donadas en una habitación contigua, sería fácil olvidarse de la devastación causada por el huracán María hace más de 50 días. Incluso sin luz y sin música del teclado eléctrico, los músicos utilizaron guitarras y tambores para entonar el culto.

Durante la semana, la delegación de PDA visitara iglesias, líderes religiosos, representantes de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y comunidades para evaluar las necesidades y determinar cómo pueden ayudar al pueblo presbiteriano.

Pero antes de que comenzara el encuentro, el equipo se dividió en tres grupos, sirviendo en distintas iglesias dentro del Presbiterio de San Juan.

En Monteflores, la Rvda. Arelis Cardona Morales predicó en base a 2 Corintios 8: 1-15, y se centró en la necesidad de llegar a las personas que están sufriendo.

«Incluso después de 53 días sin electricidad, deberíamos preguntarnos sobre lo que hemos dado en vez de lo que hemos recibido. «La generosidad es necesaria», dijo. «Nuestra generosidad nos hace sentir más plenos en nuestro interior. La generosidad cambia todo. De alguna manera, este desastre ha sido una bendición. Al principio, estábamos llenas de miedo. Pero ahora vemos esta oportunidad de estar juntas(os) para compartir y trabajar en conjunto entre todas las iglesias en el presbiterio; no solo para proporcionar alimentos y agua, sino también para intercambiar ideas».

«Asistir al culto dominical fue una experiencia increíble. Vi un teclado silencioso, sin liturgia impresa o canciones de alabanza, ¡y la gente se sentía feliz! Estaban encantados de estar en la iglesia alabando a su salvador», dijo Dartha Rivera, miembro del Equipo Nacional de Respuesta de PDA. «El mensaje de la Pastora Cardona para compartir/dar/ayudar sin miedo y para ver como Dios nos utiliza fue tan inspirador que va más allá de las palabras. Estoy convencida de que la congregación escuchó y recibió el mensaje, y fue impulsada a la acción durante esta semana, y las que vienen».

La electricidad llega irregularmente en las cuadras que rodean a la iglesia. Uno de los miembros se vio obligado a desalojar su casa ubicada en la calle frente a la iglesia cuando María destruyó el techo.

A pesar de la alegría de culto, cientos de personas en la zona siguen sin empleo y el restablecimiento de la electricidad podría tomar meses o incluso años.

«Se trata de una comunidad pobre y la pobreza es alta», dijo Marcos García, un estudiante universitario de ultimo año y miembro de la iglesia. «Los inmigrantes dominicanos en esta área sufren para encontrar puestos de trabajo y una fuente de ingresos». La mayoría de nuestros esfuerzos son para tratar de proporcionar un alivio a estas personas.

García dice que cosas tan simples como beber agua fría, son como estar «bendecido por Dios». El hielo es un bien muy valioso.

Daños en la Iglesia Presbiteriana en Vega Alta, a media hora de San Juan. (Foto por Laurie Kraus)

La directora de PDA, Rvda. Dra. Laurie Kraus y el asociado para la respuesta doméstica, el reverendo Jim Kirk, adoraron el domingo con la Iglesia Presbiteriana en Vega Alta, ubicada a media hora de San Juan. La iglesia sufrió daños causados por la tormenta de viento que causo destrucción en el techo, los equipos del santuario y el mobiliario. Muchos hogares de miembros de la iglesia también fueron dañados, junto con numerosas casas y negocios en esta comunidad. Kraus dijo que la congregación, de tamaño modesto, es poderosa en espíritu.

«Sin electricidad desde Irma, la congregación ha servido como un centro de distribución y soporte la comunidad, procesando y distribuyendo miles de comidas al día para los vecinos durante las últimas cinco semanas, también distribuyendo fondos de emergencia a las personas con necesidades críticas, asi como también brindando otros servicios. La iglesia también está planeando, junto con los vecinos ecuménicos en Vega Alta, albergar a más de 2.000 personas para Acción de Gracias con una cena» dijo. «Están viniendo nuevas personas a la adoración, después de haber visto el rostro de Cristo en la generosidad de la membresía de la congregación que, a pesar de sus propias privaciones, han compartido lo que tienen con bondad y corazón abierto».

Kirk y Kraus también visitaron la Primera Iglesia Presbiteriana en Levittown, Puerto Rico. La congregación también experimentó un daño significativo a su iglesia y comunidad. Muchos miembros estaban profundamente afectados.

«No sólo las dos congregaciones tienen en común la experiencia del huracán María, sino también tienen el deseo expresado en el libro de Filipenses a ‘no mirar a sus propios intereses, sino a los intereses de las demás’ personas», dijo Kirk. «Ambas congregaciones, así como tantas otras en todo Puerto Rico, están tratando de llegar a sus comunidades con el amor de Cristo».

El itinerario de la delegación incluye reuniones con FEMA, el Presbiterio de San Juan, así como también reuniones con el liderazgo de los Presbiterios del Noroeste, Suroeste y el Sínodo en Puerto Rico.

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El Programa Presbiteriano de Asistencia en Desastres es la respuesta de emergencia y programa de personas refugiadas de la denominación, comprometida con la recuperación a largo plazo de las comunidades afectadas por una crisis o un evento catastrófico. Este programa está financiado por Una Gran Hora para Compartir y reúne fondos designados para responder a desastres específicos.

Para apoyar a los esfuerzos de recuperación en Puerto Rico, haga clic aquí . Esto le llevará a la página web de la IP (EE.UU.) para donar de forma segura y rápida.

Si prefiere enviar un cheque (por favor escriba «DR000194-Puerto Rico» en la línea de memo), puede enviarlo a:
Iglesia Presbiteriana (EE.UU.)
PO Box 643700
Pittsburgh, PA 15264-3700

También puede llamar al 800-872-3283 de lunes a viernes, 08 a.m.-5 p.m. (EDT), y donar por teléfono.


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