The Christmas Joy Offering — support our leaders: past, present and future.

Working together in Batey 7 – Spanish

Carta de Jenny Bent ciudad de Dominican Republic

Febrero 2015

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Individuals: Give online to E200356 for Mark Hare and Jenny Bent’s sending and support

Congregations: Give to D506419 for Mark Hare and Jenny Bent’s sending and support

Churches are asked to send donations through your congregation’s normal receiving site (this is usually your presbytery).

Queridos amigos,

En el mes de febrero, Marcos y yo ayudamos al comité comunitario de Batey 7 para coordinar la visita de 6 mujeres norteamericanas de la Iglesia Presbiteriana de Westminster, Carolina del Sur. El comité tenía la responsabilidad de escoger el proyecto, decidir que materiales necesitarían, encontrar los fondos necesarios y reunir todas las cosas en el momento y lugar indicado. En varias ocasiones Mark y yo nos mordíamos las uñas preguntándonos si lograrían todo. Trabajamos mucho dando consejos constructivos a la vez tratando de evitar imponer decisiones.  Fue exhausto!

El "barrancon" de Batey 7 donde ayudó el grupo de visitantes de la Iglesia Presbiteriana de Westminster (Greenville, SC). Un barrancon es un edificio dividido en varias habitaciones, en este caso 10 en frente y 10 detrás. Originalmente eran para los cortadores de caña que el presidente de la República Dominicana traía de Haití hace 40 años. Ahora son familias que viven en las habitaciones, aveces una familia completa por habitación. En esta foto, el grupo de los voluntarios de los Estados Unidos y el grupo de voluntarios del Comité de Desarrollo Comunitario acaban de terminar de quitar toda la basura innecesaria de los techos.

El “barrancon” de Batey 7 donde ayudó el grupo de visitantes de la Iglesia Presbiteriana de Westminster (Greenville, SC). Un barrancon es un edificio dividido en varias habitaciones, en este caso 10 en frente y 10 detrás. Originalmente eran para los cortadores de caña que el presidente de la República Dominicana traía de Haití hace 40 años. Ahora son familias que viven en las habitaciones, aveces una familia completa por habitación. En esta foto, el grupo de los voluntarios de los Estados Unidos y el grupo de voluntarios del Comité de Desarrollo Comunitario acaban de terminar de quitar toda la basura innecesaria de los techos.

El grupo de Westminster llegó a Barahona el sábado, 7 de febrero por la noche. Mark, nuestras dos hijas y yo fuimos a recibirlos. Llevamos con nosotros a nuestro amigo, Juan Duval, vicepresidente del Comité Comunitario de Batey 7.  ÉL presentó las metas y las actividades que el comité había preparado para el grupo. La primera meta que Juan compartió con el grupo fue la de renovar los techos de dos habitaciones en uno de los Barrancones de Batey 7. La segunda fue la de realizar una limpieza de los drenajes de Batey 7. El grupo tuvo algunas dudas sobre la posible inseguridad de trabajar con los techos, entre otras cosas. Juan respondió con mucha sabiduría aclarando sus inquietudes.

Lunes, 9 de febrero comenzamos la aventura, seis mujeres de Westminster con sus dos traductores y alrededor de diez miembros del comité. Seleccioné textos de Nehemías para comenzar cada día con un devocional. Escogí Nehemías porque en esta historia bíblica posee mucha semejanza con la vida de Batey 7 y en especial con las metas que queríamos alcanzar en esa semana. Después de escuchar y responder a la palabra, norteamericanas y dominicanos juntos, oramos y metimos mano a la obra. Formamos cuatro equipos. El equipo uno limpió los escombros sobre los techos del Barrancón. El equipo dos se encargó de hacer las compras de los materiales, junto con un cabeza de familia. El quipo tres se encargó de realizar la jornada de limpieza de los drenajes. Y el cuarto equipo preparaba el almuerzo para recibir a los que trabajaban en las demás tareas.

Al fin del primer día, todos se reunieron para compartir los resultados del día. Hubo alegría y satisfacción por varios motivos. Un motivo fue por la cantidad de basura que se sacó de los techos del barrancon. Los miembros del comité indicaron los techos limpios y dijeron, “El Batey ya tiene otro aspecto!” Otro motivo fue por que el grupo encargado de las compras pudieron comprar materiales suficientes para tres de las habitaciones, en vez de dos. Juan Duval observó, “Estamos igual que Nehemías. Es una seña que Dios está con nosotros.” El tercer motivo fue por el buen trabajo que el grupo hizo en el primer drenaje. Fue impresionante lo que se logró, llenando la tina de mi guagua verde por completo con la suciedad que sacaron. El comité explicó que ese trabajo fue algo grande para ellos, que de verdad vieron que las mujeres de Westminster vinieron para apoyarlos y estar en solidaridad con la gente de Batey 7.

El grupo de voluntarios, Dominicanos y Norteamericanos, martes 10 de febrero después de terminar de limpiar el drenaje enorme y apestoso.

El grupo de voluntarios, Dominicanos y Norteamericanos, martes 10 de febrero después de terminar de limpiar el drenaje enorme y apestoso.

El martes por la mañana cuando Marcos y yo llegamos a Batey 7, las cabezas de familia de cada hogar ya estaban trabajando en sus techos.  El asbestos que los había cubierto por más de 40 años ya habían sido removidos y los carpinteros ya estaban colocando las vigas de madera nueva.  Se notaba el ánimo de trabajar. Desafortunadamente, nos dimos cuenta también que una compañera norteamericana se había enfermado y eso hizo que el comité se preocupara.

El martes trabajamos fuerte también, todos trabajamos lado a lado, como un solo pueblo.  Pero el miércoles, antes de llegar a Batey 7, supimos que 2 amigas norteamericanas adicionales se habían enfermado. Las compañeras presbiterianas compartieron con el comité que ellas estaban preocupadas que trabajando en el drenaje era la posible causa de tener compañeras enfermas. El comité escuchó su preocupación y decidieron descontinuar esa limpieza; propusieron como alternativa hacer visitas a los hogares de las familias para concientizar acerca de la importancia de mantener los drenajes limpios, recogiendo la basura y eliminándola de una forma apropiada. Formaron equipos de uno o dos miembros del comité, una o dos mujeres presbiterianas más un traductor y salieron por todas partes para regar el mensaje. Este proceso  salió siendo una forma excelente de introducir a las visitantes profundamente a algunas de las realidades de la comunidad.

El día jueves, Marcos y yo presentamos un taller para ambos grupos sobre los principios básicos de desarrollo. Las dinámicas que presentamos ayudaron a los participantes diferenciar entre desarrollo verdadero y asistencialismo. Los dos grupos llegaron a tener un diálogo que educó a todo nosotros y nosotras, incluyendo a Marcos y yo. Para terminar el día, los dos grupos evaluaron la semana.

En cuatro días, entre todos nosotros, logramos limpiar dos trechos largos de los drenajes y visitamos una gran parte de los hogares  para concientizar; también colocamos techos nuevos en tres habitaciones y profundizamos todo nuestro entendimiento de un desarrollo profundo e integral. Cada labor fue organizada por el comité, con la participación de las familias del Batey, de los mismos miembros del comité y de los visitantes de Westminster. Los fondos requeridos, fue el comité que recaudó más de la mitad, incluyendo una ofrenda de la Iglesia Evangélica Dominicana en Barahona donde Marcos, las niñas y yo congregamos. El grupo de Westminster por su parte proveyó aproximadamente la tercera parte de los fondos, alrededor de $US 70.00.

Todos y todas los participantes de la jornada--las seis mujeres visitando de Westminster, los miembros del Comité de Desarrollo Comunitario, los dos traductores y algunos de los jóvenes que también participaron en los trabajos. Vinieron juntos el último día, jueves, el 12 de febrero, para compartir un taller sobre desarrollo y para reflexionar sobre el impacto de los trabajos que habían hecho junto.

Todos y todas los participantes de la jornada–las seis mujeres visitando de Westminster, los miembros del Comité de Desarrollo Comunitario, los dos traductores y algunos de los jóvenes que también participaron en los trabajos. Vinieron juntos el último día, jueves, el 12 de febrero, para compartir un taller sobre desarrollo y para reflexionar sobre el impacto de los trabajos que habían hecho junto.

Nuestras amigas presbiterianas aprendieron mucho de Batey 7—la realidad política, social, espiritual y económica.  Nuestros amigos de Batey 7 ahora tienen otra perspectiva de estas mujeres; tienen respeto por ellas porque trabajaron lado a lado con el comité, comieron en las casas de Batey 7 y supieron ser humildes cuando descubrieron sus limitaciones físicas. Marcos y yo también creemos que los dos grupos también aprendieron mucho de sí mismo, mirándose por los ojos del otro.

Nuestro amigo Juanito dijo “Esto nunca había pasado antes en nuestra comunidad. Hemos sido marcados.”
Queremos agradecer a cada uno de Uds. por la forma en que nos acompañan en esta jornada—por medio de sus tarjetas y mensajes, sus oraciones y su ayuda financiera—gracias por caminar junto con nosotros en todos sentidos.

Para terminar, les invito a que lean Nehemías e imagínense que estén leyendo acerca de Batey 7 y sus incertidumbres. Interpreten, mediten, oren, llévenlo consigo en su corazón y se acercarán un poco a la misión en Batey 7.

En el nombre del Todopoderoso,
Jenny

P.S. Si les interesan tener los textos específicos junto con las preguntas que usamos para las reflexiones, dejen nos saber. Los enviaremos en seguido.

The 2015 Presbyterian Mission Yearbook for Prayer & Study, p. 62


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